Come, reza, ama de Elizabeth Gilbert

Mujer treintañera en plena crisis existencial de viaje por el mundo. Es difícil no sentirse identificada de inmediato con la protagonista/autora de esta novela de éxito arrollador al que acompañó la película interpretada por Julia Roberts y Javier Bardem.

Todo en Come, reza, ama rezuma éxito y se trata, sin duda, de una narración de fácil digestión teniendo en cuenta incluso todos aquellos pasajes que se pueden atragantar a las personas alérgicas a la espiritualidad. Podríamos estar ante un peculiar género literario que podríamos denominar novela romántica de autoayuda. Como no nos olvidamos del carácter autobiográfico de la obra, lo mínimo es quitarse el sombrero por la valentía de la autora para desnudarse en público y compartir sus experiencias.

El hecho de que esté narrado en primera persona ayuda a empatizar con la protagonista desde el minuto uno. El resto de sus características también son compartidas por la mayoría de las mujeres de hoy en día que viven en esa etapa de los 30 en adelante. Una profesión, un divorcio, la dificultad para superar ese divorcio, amantes y, especialmente, la búsqueda de una misma. Es inevitable no sentirse identificada en algún momento de la novela.

La protagonista inicia un viaje, un viaje trascendental para ordenar su vida interior, algo que no todos se pueden permitir, pero que ha pasado por la cabeza de la mayoría de las personas en algún momento de su vida. Y qué bien sentaría a un interior atormentado o confuso pasar un año viajando por el mundo, disfrutando, conociendo, descubriendo.

El primer destino es para comer: Italia. Un país en el que la protagonista se dedica a los placeres mundanos, descartando el sexo por voluntad propia. Así que solo queda comer y beber. A placer. Disfrutar del país mediterráneo y encontrar un placer en cada rincón no es difícil y supone toda liberación. Pero más liberada se sentirá la protagonista en la siguiente etapa del viaje.

La segunda parada es para rezar: India. Estos capítulos pueden provocar cierto escozor a quienes no practicamos los rezos, ni la meditación ni nos ocupamos de nuestra parcela vital más espiritual, pero el libro lo deja claro desde el principio. No está orientado a ninguna religión en concreto, sino a esa especie de credo interior que la protagonista desarrolla  para encontrar calma, paz. Amén.

La tercera y última parada del viaje es para amar: Indonesia. Para bien o para mal, a un libro de éxito no podía faltarle su episodio romántico, algo que la protagonista encuentra en Indonesia de una forma bastante forzada desde el punto de vista narrativo. Pero es que no solo los caminos de dios son insondables, también los del amor.

Retales rescatados de Come, reza, ama que merecen mucho la pena

Lo cierto es que Come, reza, ama toca temas que a todos nos interesan. La búsqueda de una misma, superarse, superar una ruptura, aprender a gestionar las emociones, manejar la soledad, la depresión, la ansiedad…Por eso resulta interesante rescatar algunos pasajes cuando la autora se pone en plan manual de autoayuda para superar el desamor.

‘A mí no me ha salvado ningún príncipe; de mi rescate me he encargado yo solita’.

Desde luego merece la pena lanzar este tipo de mensajes que rompan un poco con el ideal de amor romántico y patriarcal, aunque se quede en la teoría y el hilo narrativo no lleve esto a la práctica.

‘El otro inconveniente de columpiarte por las viñas del pensamiento es que nunca estás donde estás. Siempre estás escarbando en el pasado o metiendo las narices en el futuro, pero sin detenerte en un momento concreto’.

Especialmente dedicado para aquellos que han sufrido en sus oídos el típico consejo de ‘es que piensas demasiado’. Más de uno se sentirá identificado en esta frase por verse en la antesala de la depresión o de un trastorno de ansiedad. Aprender a gestionar las emociones es tan importante como aprender a ser conscientes del momento presente.

‘Pues échalo de menos. Mándale luz y amor cuando te acuerdes de él y olvídate del tema’.

Este brillante consejo se lo dan a nuestra protagonista y, sin duda, resulta de lo más tentador. Estamos a la espera de comprobar si funciona en la práctica o no.

Y para terminar, también una brillante receta para curar el desamor o un corazón roto.

‘Vitamina E, dormir mucho, beber mucha agua, viajar lejos de la persona amada, meditar y decirle a tu corazón que es cosa del destino’.

Laura Vélez

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