Mujeres sin hijos: la maternidad como opción, no como obligación

Cuando era niña nunca jugué a la mamás. Jugaba con muñecas, como todas las niñas de mi edad, pero prefería a la Barbie y a la Nancy antes que a cualquier muñeco bebé que lloraba y hasta se podía hacer pipí. Nunca tuve vocación de madre y hoy, entrando ya en la cuarentena, sigo sin tenerla. Lo que sí tengo es un problema a la hora de dar explicaciones cuando me preguntan por el tema de los hijos. ¿Por qué no quieres tener hijos?

La gente te hace esta pregunta con escepticismo mezclado con horror y cierto temor a que, a mi edad, esa pregunta me haga daño por no haber podido procrear. Porque en realidad no quieren aceptar que no es que no pueda, es que no quiero. A veces intuyo también cierta envidia cuando descubren mi seguridad al decirles que tengo los mismos motivos para ser madre que para no serlo, que la maternidad no es una obligación sino una opción (oh, qué descubrimiento para algunos).

Que he elegido no ser madre de la misma forma que elegí lo que quería estudiar, el trabajo que quería tener y el lugar donde quería vivir. Pero no todo el mundo entiende que una persona elija su vida. Por suerte cada vez más gente se da cuenta del inmenso poder que tienen en sus propias vidas, de que son ellas mismas quienes deben hacer elecciones, esto lo quiero, esto no lo quiero, que cada vez que elijes algo también descartas otra cosa, pero que al final, tu vida es lo que tú has elegido. Lo que tú has decidido. Y esto tan sencillo como elegir lo quieres en la vida y lo que no quieres es lo que no entienden todas esas personas que se han dejado llevar por las circunstancias, por las imposiciones sociales y por el qué dirán.

En pleno siglo XXI las mujeres sin hijos aún levantan suspicacias y surgen todo tipo de rumores a su alrededor. La gente se vuelve loca buscando motivos y elaboran enrevesadas teorías sobre tu vida por el mero hecho de no poder encasillarte en ningún sitio. Ovejas negras o descarriadas que no siguen las línea marcada. ¿De verdad es necesario hacer preguntas a estas alturas? Las mujeres no somos madres por naturaleza. Somos madres por elección. Si quieres leer más sobre mujeres sin hijos, puedes hacerlo en mi artículo de Diario Femenino.

Laura Vélez

Rincones de Cantabria: la Fuentona de Ruente o la casa de la Anjana

Nos acercamos hasta uno de los rincones mágicos de Cantabria para encontrarnos con las hadas de la mitología cántabra. Nos vamos hasta la Fuentona de Ruente a la casa de la Anjana.

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Hace frío; o fresco, porque estamos en el norte de España. Cantabria es una de esas Comunidades Autónomas en las que la promoción turística deja mucho que desear por más que vaya acompañada de su infinitud. La ‘Cantabria infinita’ de la que hablan los folletos turísticos es mucho más que el contraste entre montaña y mar y mucho más que las cuevas prehistóricas. Si Cantabria es infinita es porque contiene una magia que proviene directamente los seres sobrenaturales que habitan en sus bosques: las Anjanas.

La Fuentona de Ruente

El Valle de Cabuérniga es uno de los rincones más emblemáticos de Cantabria no solo por su impresionante paisaje, sino también por preservar las tradiciones locales. En este valle a orillas del Río Saja hacemos parada en Ruente, una localidad de especial interés que se llena de turistas y domingueros en busca de esas raíces mitológicas que conserva Cantabria.

No vamos de senderismo en esta ocasión, porque para conocer la casa de la Anjana basta con caminar unos pocos metros desde el puente medieval que da la bienvenida al visitante. Ese puente que enmarca el abundante caudal de la Fuentona es el punto de partida hacia una de las leyendas populares más enigmáticas. Siempre hay agua bajo esa fuente, siempre mana agua desde el nacimiento de la Fuentona excepto en esas escasas ocasiones que sin motivo aparente un buen día amanece seco. Y a las pocas horas, o al día siguiente, el agua vuelve a fluir como por arte de magia.

Este fenómeno geológico tiene sus estudios científicos, pero fundamentalmente viene avalado por la mitología. La Anjana que habita allí mismo, a unos metros, en el nacimiento de la Fuentona se ha enfadado por algún motivo (¿quién conoce los motivos de las anjanas?) y ha frenado el caudal del agua para llamar la atención de los lugareños, que asombrados por la repentina sequía del arroyo, empiezan a temer los peores presagios.

Las Anjanas en la mitología cántabra

Pero no hay nada que temer de estas Anjanas, ya que son hadas bondadosas, aunque de carácter voluble como todos los seres sobrenaturales. Las Anjanas, bien conocidas gracias a los textos costumbristas del escritor Manuel Llano, habitan las fuentes y los ríos de Cantabria. Rodeadas de aguas frías y de bosques, peinan sus largas melenas a la espera de que algún alma atormentada acuda a ellas en busca de consuelo. Y siempre encontrarás consuelo en una Anjana.

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El carácter benefactor y amistoso de estas hadas es innegable, ya que ha sido capaz de vencer el menosprecio de estos seres mágicos por parte de la tradición católica que un día las hizo culpables de los robos de alimentos en los hogares mientras sus moradores acudían a misa religiosamente. Fueron rumores infundados, malas lenguas que intentaron sin éxito reducir el poder mágico de las Anjanas.

Hoy, restaurado el honor de estas hadas de los bosques, es el mejor momento para acudir hasta la Fuentona de Ruente en busca de consuelo para cualquier mal del espíritu. Las Anjanas son expertas en curar el mal de amores, dicen. Ellas bendicen a los enamorados y maldicen el desamor, así que en tu mano está, viajero, llegar hasta la entrada de la cueva de la Anjana y dejar que sea ella la que valore si tu corazón es puro. Y tus intenciones.

Un día en la Fuentona de Ruente

Cada vez son más los turistas que llegan el domingo para pasar el día en Ruente. Sin duda, el lugar dispone de restaurantes suficientes para albergar el flujo de visitantes ávidos de probar la gastronomía local, gastronomía variada y rica que es imposible abarcar ante la contundencia del plato estrella: el cocido montañés que te dejará saciado el estómago, pero no el recuerdo, por lo que tendrás que volver.

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Lo ideal es evitar el fin de semana para disfrutar por entero de este rincón de Cantabria. De esta forma, no te llevarás el recuerdo del bullicio dominguero y sí la sensación de bienestar de un solitario paseo por Ruente dejándote envolver por las brumas norteñas que en este lugar en concreto llevan el aroma de las hadas. Sí, puede que haga frío, tal vez llueva, pero siempre puedes templar el día en un local de difícil definición pero de seguro encanto. La Oca en el Océano es el lugar que mejor resume la belleza de la zona, donde tomar un chocolate caliente o un té, donde comer un dulce casero de obligada subida a Instagram o donde adquirir un recuerdo con estilo alejado de los típicos souvenirs.

Laura Vélez

 

La calle Makedonías

Los días de viento me transportan a la calle Makedonías cuando venías por la noche a hurtadillas; nadie podía saberlo. Te metías en mi cama para quitarme el miedo al viento y yo contemplaba tu nariz y la sombra que proyectaba con la vela encendida. Así empezaba la noche, ese amor furtivo que entre susurros y jadeos prometía ser para siempre. Al amanecer te escabullías, desaparecías y yo me quedaba en la cama sin saber qué hacer, porque mi cabeza solo dormía sobre tu pecho y mis manos solo encontraban descanso en tu piel. Un cigarrillo. Y otro más mientras escuchaba el viento calmarse, ya casi sin miedo, hasta que la abuela Eva me llamaba para revisar juntas los daños en el patio. Las plantas por el suelo, los geranios destrozados por el viento que yo cambiaba por gardenias…

Laura Vélez

Pon un MAF en tu vida

Tener en tu vida un moreno altamente follable (en adelante MAF) debería ser un derecho de todas las mujeres solteras y con ganas. Hablamos sin tapujos de la necesidad de poner un MAF en tu vida.

Tener una pareja no es necesario para ser feliz en esta vida, de ahí que el número de solteras aumente cada día. Sin embargo, sí es necesario darle un poco de alegría a tu cuerpo, Macarena, y disponer ocasional o frecuentemente de un MAF. Tal vez te estés preguntando qué es y cómo encontrar un MAF.

Qué es un MAF

Un MAF es un moreno altamente follable, aunque también puede y debe ser altamente follador, que esto debe ser recíproco como todo en las relaciones interpersonales. Sin ánimo de discriminar ni restarle valor a rubios, pelirrojos o calvos, el MAF, como su propio nombre indica, ha de ser moreno. Con barba o barbita de tres días como mandan los cánones.

El MAF no te gusta, al MAF te lo quieres follar. Pero ya mismo. Dispone de una sonrisa enigmática y una mirada libidinosa. Todo en él desprende erotismo, de ahí su característica de ‘altamente’. También el concepto de ‘inmediatamente’ se asocia a este ejemplar masculino. Te urge follar con él y con suerte a él le ocurrirá lo mismo.

Recomendaciones para interactuar con un MAF

Hay que tener ciertas precauciones a la hora de interactuar con un MAF porque entraña cierto riesgo. No te puedes enamorar de un MAF. Ya, ya sabemos que eso no se elige, pero el MAF es solo para sexo. Recuerda que no estás buscando una pareja, sino una alegría para el cuerpo. Sin embargo, es fácil quedarte enganchada a un MAF, sobre todo si se toma su condición en serio y se ha dedicado en cuerpo y alma a perfeccionar su técnica de fornicio.

Muchas personas se preguntan si el MAF es un empotrador. No siempre, no necesariamente, pero también puede serlo. La condición de empotrador no es inherente al MAF, pero sí lo es su necesidad de dejar en tu recuerdo todo lo que implica un megapolvo también llamado polvo memorable. Un recuerdo que se repetirá o no dependiendo de tu grado de enganche al MAF. Porque si el MAF olisquea una ligera inclinación por tener una relación desparecerá para siempre.

Dónde encontrar un MAF

Corre el rumor de que hay muchos peces en el mar, lo que ha creado la sensación de que puedes encontrar un MAF fácilmente. No es cierto. El MAF es un ejemplar en peligro de extinción, aunque se pasea por cualquier lugar. Se han dado casos de avistamiento de MAF’s en algún bar, en la playa, en las pinacotecas y alguno hasta se ha atrevido a hacer apariciones esporádicas en Tinder bajo el disfraz de surfista.

Si alguna vez ves uno de estos ejemplares, quédatelo. No lo dudes. No es dañino, no es tóxico, al menos si no te enamoras de él. Pon un MAF en tu vida y no volverás a pensar que te encantaría tener un novio para las tardes de domingo.

Laura Vélez

Qué es el enamoramiento

Conozco personas que nunca se han enamorado; o eso dicen. Ellas se lo pierden. Es cierto que el enamoramiento produce vértigos, entre otras sensaciones de alto nivel que en otras circunstancias no querríamos ni oír hablar de ellas, pero que en este caso concreto son bienvenidas. Oiga, que estamos hablando del amor en estado puro.

Según la RAE, enamorar es ‘excitar en alguien la pasión del amor’ y enamorarse es ‘prendarse de amor por alguien’. Pero estas definiciones se nos quedan escasas para definir ese proceso por el que te conviertes en un ser alelado e inconsciente pero con una vitalidad tal que te llenas de superpoderes. No podemos negar que el enamoramiento tiene su lado bueno y su lado malo, que a algunos les compensa y a otro no, pero que pobre de aquél que consiga zafarse voluntariamente de la locura de amor porque los dioses no admiten tránsfugas y, antes o después, caerán en este estado de apasionamiento irracional.

Por aquí damos la bienvenida al enamoramiento, aceptamos los riesgos que conlleva aunque luego tengamos que transformar los besos en maldiciones. Y disfrutemos mientras dure porque el enamoramiento no es para siempre. El enamoramiento se cura. Si quieres saber en qué consiste exactamente estar enamorado, te lo cuento en Diario Femenino.

Laura Vélez