Contradicciones de una feminista en el amor y en el sexo

La RAE no se moja a la hora de definir el feminismo y lo hace como ‘ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres’. Partiendo de esta definición, no creo que haya muchas personas en contra del feminismo.

Pero parece que el asunto es un poco más complicado y si por una parte el feminismo está de moda, por otra parte la confusión reina sobre lo que es feminismo y lo que no. Personalmente me declaro feminista hasta la médula, pero me temo que soy de las feministas sin carnet debido a mis contradicciones internas. El terreno más resbaladizo es el del amor y el sexo, en el que más dudas tengo, en el que los conflictos entre mi feminismo y la cultura patriarcal que me han inculcado chocan hasta convertirse en una tragicomedia sin final.

Me consuela que no me pasa solo a mí. Me consuela ver la confusión general sobre comportamientos aceptables o no, esos que te otorgan el honor del carnet de feminista o te arrebatan la posibilidad de defender públicamente la igualdad. Lo que no me consuela es la batería de preguntas sin respuesta que generan todas esas contradicciones.

Hace unos meses estampé mi firma en una de esas campañas de Change.org para retirar el videoclip de un músico de cuyo nombre no quiero acordarme. La letra y la escenografía eran claramente ofensivas para cualquier mujer y no dudé en firmar esa petición. Las dudas llegaron unas horas después cuando me puse a escuchar a uno de mis grupos preferidos, Burning, y me encontré reconociendo que algunas de sus letras también estaban teñidas de cierto color machista. Luego llegaría la noticia de un estudio en la misma línea sobre el machismo que destilaban las letras de un cantautor tan reconocido como Joaquín Sabina.

Las contradicciones de una feminista

La pregunta se me agarró a la mente y aún no la he resuelto, ¿puede una feminista escuchar música? A esa pregunta siguieron otras muchas contradicciones mías y ajenas que he recopilado por si alguien es capaz de responder.

– ¿Puede una feminista leer 50 sombras de Grey y decir públicamente que lo ha leído? Porque no es muy feminista reconocer el peligro que supone que tantas y tantas mujeres quieran poner a un Grey (indiscutiblemente un tipo trastornado y poco saludable sexual y sentimentalmente)  en su vida y al mismo tiempo reconocer el impacto positivo que ha supuesto la lectura masiva del libro en la vida sexual de muchas mujeres que hasta entonces no se habían parado a pensar en su propia sexualidad.

-¿Puede una feminista tener de fondo de pantalla a un actor porno como James Deen? Cuidado que con el porno hemos topado. Y nos lleva a otra pregunta, ¿es menos feminista Amarna Miller que Barbijaputa?

-¿Puede una feminista creer en el amor? Se habla de deconstruir el ideal de amor, que es algo parecido a lo que hace Ferrán Adriá con la tortilla de patata, es decir, que es amor pero sin que lo parezca.

-¿Puede una feminista heterosexual enamorarse de un hombre con toques machistas?, ¿existe algún hombre en este planeta que no tenga un gramo de machismo? Porque todos (y todas) nos hemos educado en una sociedad machista. El punto, supongo, es ir bajando el nivel de tolerancia de comportamientos machistas, pero, también supongo, nadie está completamente libre o completamente limpio de algún rastro machista.

-¿Puede una feminista estar soltera y querer sexo? y vamos más allá, ¿se puede permitir una feminista en un momento dado confundir sexo con amor? O tal vez también hay que deconstruir la idea que tenemos del sexo.

-¿Puede una feminista soñar con un vestido de novia y una relación de pareja para toda la vida o tiene qué probar sí o sí los experimentos con el poliamor?

Lo que sí parece claro es que el feminismo no es un pensamiento único y que cada cual hace de su capa un sayo. Un individualismo en defensa de las libertades personales que nos lleva a otra contradicción por dejar la sororidad o la hermandad,  tan necesaria, en un segundo plano. Pero al fin y al cabo, ¿el feminismo no va de que seamos las mujeres las que podamos decidir sobre nuestra propia vida?

Ni qué decir tiene que se agradece cualquier comentario que arroje luz sobre estas contradicciones.

Laura Vélez

Mujeres sin hijos: la maternidad como opción, no como obligación

Cuando era niña nunca jugué a la mamás. Jugaba con muñecas, como todas las niñas de mi edad, pero prefería a la Barbie y a la Nancy antes que a cualquier muñeco bebé que lloraba y hasta se podía hacer pipí. Nunca tuve vocación de madre y hoy, entrando ya en la cuarentena, sigo sin tenerla. Lo que sí tengo es un problema a la hora de dar explicaciones cuando me preguntan por el tema de los hijos. ¿Por qué no quieres tener hijos?

La gente te hace esta pregunta con escepticismo mezclado con horror y cierto temor a que, a mi edad, esa pregunta me haga daño por no haber podido procrear. Porque en realidad no quieren aceptar que no es que no pueda, es que no quiero. A veces intuyo también cierta envidia cuando descubren mi seguridad al decirles que tengo los mismos motivos para ser madre que para no serlo, que la maternidad no es una obligación sino una opción (oh, qué descubrimiento para algunos).

Que he elegido no ser madre de la misma forma que elegí lo que quería estudiar, el trabajo que quería tener y el lugar donde quería vivir. Pero no todo el mundo entiende que una persona elija su vida. Por suerte cada vez más gente se da cuenta del inmenso poder que tienen en sus propias vidas, de que son ellas mismas quienes deben hacer elecciones, esto lo quiero, esto no lo quiero, que cada vez que eliges algo también descartas otra cosa, pero que al final, tu vida es lo que tú has elegido. Lo que tú has decidido. Y esto tan sencillo como elegir lo quieres en la vida y lo que no quieres es lo que no entienden todas esas personas que se han dejado llevar por las circunstancias, por las imposiciones sociales y por el qué dirán.

En pleno siglo XXI las mujeres sin hijos aún levantan suspicacias y surgen todo tipo de rumores a su alrededor. La gente se vuelve loca buscando motivos y elaboran enrevesadas teorías sobre tu vida por el mero hecho de no poder encasillarte en ningún sitio. Ovejas negras o descarriadas que no siguen las línea marcada. ¿De verdad es necesario hacer preguntas a estas alturas? Las mujeres no somos madres por naturaleza. Somos madres por elección. Si quieres leer más sobre mujeres sin hijos, puedes hacerlo en mi artículo de Diario Femenino.

Laura Vélez

Pon un MAF en tu vida

Tener en tu vida un moreno altamente follable (en adelante MAF) debería ser un derecho de todas las mujeres solteras y con ganas. Hablamos sin tapujos de la necesidad de poner un MAF en tu vida.

Tener una pareja no es necesario para ser feliz en esta vida, de ahí que el número de solteras aumente cada día. Sin embargo, sí es necesario darle un poco de alegría a tu cuerpo, Macarena, y disponer ocasional o frecuentemente de un MAF. Tal vez te estés preguntando qué es y cómo encontrar un MAF.

Qué es un MAF

Un MAF es un moreno altamente follable, aunque también puede y debe ser altamente follador, que esto debe ser recíproco como todo en las relaciones interpersonales. Sin ánimo de discriminar ni restarle valor a rubios, pelirrojos o calvos, el MAF, como su propio nombre indica, ha de ser moreno. Con barba o barbita de tres días como mandan los cánones.

El MAF no te gusta, al MAF te lo quieres follar. Pero ya mismo. Dispone de una sonrisa enigmática y una mirada libidinosa. Todo en él desprende erotismo, de ahí su característica de ‘altamente’. También el concepto de ‘inmediatamente’ se asocia a este ejemplar masculino. Te urge follar con él y con suerte a él le ocurrirá lo mismo.

Recomendaciones para interactuar con un MAF

Hay que tener ciertas precauciones a la hora de interactuar con un MAF porque entraña cierto riesgo. No te puedes enamorar de un MAF. Ya, ya sabemos que eso no se elige, pero el MAF es solo para sexo. Recuerda que no estás buscando una pareja, sino una alegría para el cuerpo. Sin embargo, es fácil quedarte enganchada a un MAF, sobre todo si se toma su condición en serio y se ha dedicado en cuerpo y alma a perfeccionar su técnica de fornicio.

Muchas personas se preguntan si el MAF es un empotrador. No siempre, no necesariamente, pero también puede serlo. La condición de empotrador no es inherente al MAF, pero sí lo es su necesidad de dejar en tu recuerdo todo lo que implica un megapolvo también llamado polvo memorable. Un recuerdo que se repetirá o no dependiendo de tu grado de enganche al MAF. Porque si el MAF olisquea una ligera inclinación por tener una relación desparecerá para siempre.

Dónde encontrar un MAF

Corre el rumor de que hay muchos peces en el mar, lo que ha creado la sensación de que puedes encontrar un MAF fácilmente. No es cierto. El MAF es un ejemplar en peligro de extinción, aunque se pasea por cualquier lugar. Se han dado casos de avistamiento de MAF’s en algún bar, en la playa, en las pinacotecas y alguno hasta se ha atrevido a hacer apariciones esporádicas en Tinder bajo el disfraz de surfista.

Si alguna vez ves uno de estos ejemplares, quédatelo. No lo dudes. No es dañino, no es tóxico, al menos si no te enamoras de él. Pon un MAF en tu vida y no volverás a pensar que te encantaría tener un novio para las tardes de domingo.

Laura Vélez

Los propósitos de Año Nuevo que no vas a cumplir. ¡Feliz 2017!

Nos empeñamos en hacer listas con propósitos de Año Nuevo y lo hacemos esperanzadas por cumplirlos. Sin embargo, la experiencia nos dice que no, que es probable que no logremos cumplir ni uno. ¿Por qué seguimos haciendo listas de buenos propósitos?

Día 2 de enero

Despierta. Has superado la resaca de Nochevieja, las Navidades están en su recta final y un Año Nuevo se presenta con todos sus días dispuesto a ponerte a prueba. A ti y a tu coherencia vital. Es hora de levantarse y ponerse a trabajar. Agarras la lista de propósitos de Año Nuevo y miras de arriba abajo y de abajo arriba buscando uno de esos propósitos que puedas cumplir ya. No hay tiempo que perder.

Tal vez es un buen día para apuntarte al gimnasio, pero resultaría muy evidente que eres de esas personas poco constantes que solo se acuerdan de Santa Bárbara cuando llueve. O del gimnasio cuando se han puesto a comer durante dos semanas como si no hubiera mañana. Pero el mañana siempre llega. El mañana ha llegado hoy y ese pantalón pugna por adaptarse a tus nuevas formas postnavideñas. No lo dejes todo en manos del gimnasio y de tu fuerza de voluntad y aprovecha las inminentes rebajas para comprarte ropa que puedas ponerte sin necesidad de aguantar la respiración.

Lo siguiente en la lista es dejar de fumar. Puedes ocuparte de este asunto mañana, porque hoy todavía tienes tabaco y no es cuestión de tirarlo.

¿Inglés? Antes de lanzarte a buscar un curso que se adapte a tus horarios piensa en el dinero que podrás ahorrarte si en lugar de asistir a un aburrido curso de gramática inglesa te dedicas a aprender inglés en tu propia casa, sin levantarte del sofá y disfrutando de tus series favoritas en versión original subtitulada. Es el método perfecto para ti. Este propósito está a punto de cumplirse.

Vamos con la dieta. Imposible empezar hoy cuando todavía quedan sobras de la cena de Nochevieja y todos esos turrones y mazapanes que te asaltan desde cada rincón cuando menos te lo esperas. Pero siempre puedes acompañar los dulces de algún zumo natural o de esos preparados tan de moda a base de productos naturales. La premisa es que sea natural, lo natural mola, lo natural es sano. Que engorda igual, pero es natural.

Por qué no debes tomarte los propósitos de Año Nuevo tan en serio

¿Qué más tienes en esa lista? Ser más organizada, ser más paciente, llamar a tus primas, quedar con tus amigas del instituto, olvidarte de tu ex, hacer un blog, buscar un trabajo nuevo…Ante todo mucha calma.

No te agobies, no debes tomarte tu lista de propósitos de Año Nuevo como si fueran los 10 mandamientos, no te presiones que tienes todo el año por delante. No, en realidad tienes toda la vida por delante para cumplir los que quieras cumplir. Piensa en cuántos de esos propósitos de Año Nuevo realmente te harán sentir mejor y cuántos son casi impuestos por las convenciones sociales. Elimina todos aquellos que no hayan salido de tu interior o de tu corazón puro y sin interferencias exteriores. Y no te apresures a cumplir lo que queden en tu lista. Ya sabes que lo hay que disfrutar es el camino y no tanto el destino final.

Para no sentirte culpable puedes practicar un ejercicio de autoayuda que consiste en revisar tu interior. Eres una mujer independiente, ser independiente y no dejarte influir por la opinión de los demás es lo que te hace feliz. La gente te quiere porque eres auténtica, no van a pedirte que además seas coherente. Mira otra vez esa lista de propósitos de Año Nuevo, haz con ella una bolita y lánzala lejos de ti, eso te hará comprender de una vez por todas que el camino hacia la felicidad no es ser una persona rígida, sino muy muy flexible y adaptable a las circunstancias.

Laura Vélez