Las cosas que me amargan el día, de Keka Mangas Verdes

El objetivo en esta vida es ser feliz, qué duda cabe. Pero, ¿se puede ser feliz en la impostura?, ¿hay que ser feliz por obligación?

La ilustradora Keka Mangas Verdes nos presenta su primer libro ilustrado ‘Las cosas que me amargan el día’ como el antídoto contra la felicidad impuesta y contra esa tendencia buenrollista.

Sonríe, aunque tengas un día de mierda, sonríe, verás cómo te cambia el día. Y tú sonríes aún sabiendo que tu mierda de día no va a mejorar por mucha sonrisa que le pongas, por más que añadas un azucarillo tras otro al café o por más que postees frases motivadoras en tu muro de Facebook. Así que toca ser más honestos con nosotros mismos y a eso se ha dedicado Keka Mangas Verdes en este libro en el que ilustra todas esas cosas que nos amargan el día.

Que te hablen cuando te acabas de despertar, que invadan tu espacio en el supermercado, que hagan comentarios sobre tu aspecto físico o que otra persona te diga lo que necesitas en tu vida son cosas que nos amargan el día a cualquiera. El conflicto se refleja en ‘Las cosas que me amargan el día’ en forma de cómo combatir esa molestia. ¿Actúas de forma políticamente correcta o actúas siguiendo tu instinto?

Otras veces, esas cosas que te amargan el día no llegan de otras personas, sino de forma casual y sin que puedas hacer nada por evitarlo. Algunos lo llaman Karma y se refieren a esos días en los que te levantas y descubres que no te queda café, a esos otros días en los que justo cuando sales a la calle se pone a llover o a esa lucha diaria con la cortina de la ducha que insiste en apegarse y pegarse a tu piel.

Los gurús del buen rollo tienen soluciones para cada una de estas amarguras, pero a algunos no nos sirven. Nos sirven mejor el relato y la ilustración de estas miserias cotidianas desde el sentido del humor, la ironía y la sinceridad brutal. Porque cuando algo te amarga el día, no hay frase de autoayuda que consiga mejorar la situación.

Si ya estás cansado de ser feliz por obligación, si has conseguido ser feliz aceptando que hay días amargos, este es tu libro de cabecera y lo encuentras aquí. Ten bien seguro que ‘Las cosas que me amargan el día’ no te lo amargará y tal vez te saque la carcajada que necesitas justo hoy porque te ha cagado una paloma o porque en la panadería te han llamado ‘señora’.

Laura Vélez

La chica del tren de Paula Hawkins

‘Tú no la conoces. Ella a ti, sí’

Editorial Planeta, 2015

Nos hemos merendado esta novela de intriga y misterio que se ha convertido en un best seller por méritos propios. La chica del tren, del tren de las 8:04 más concretamente, ha supuesto todo un fenómeno editorial con un éxito que no ha logrado su adaptación cinematográfica.

Con una recomendación del mismísimo Stephen King, La chica del tren no deja indiferente a ningún lector. O la odias o la amas, que es lo que suele ocurrir cuando las ventas se disparan creando una expectativa difícil de satisfacer. Le damos un visto muy bueno a esta novela de Paula Hawkins principalmente porque no la hemos leído, sino devorado.

De qué va La chica del tren

Rachel se sube cada día al tren de las 8:04 con destino a Londres. En el trayecto observa las casas de los vecinos de la calle Blenheim Road y se va imaginando sus vidas, una afición muy habitual entre los pasajeros de cualquier tren. Una de las casas que observa es la de su exmarido, al que todavía no ha superado. Otra de las casas pertenece a una pareja que ella ha ideado como feliz, incluso se ha inventado sus nombres y sus trabajos.

Hasta aquí no ha pasado nada, ¿verdad? Tenemos a una Rachel y sus pensamientos obsesivos sobre los habitantes de las casas. Tenemos también a una Rachel con problemas de alcohol y con una vida tan patética que hace imposible congraciarse con el personaje a pesar de estar narrado en primera persona. Su obcecación en no superar su divorcio y en convertirse en voyeur de la nueva vida de su exmarido con su nueva esposa y su hija no hace sino que veamos a la protagonista de la novela con cierto desdén.

A medida que avanza la novela nos vamos enterando de la verdadera vida de los observados, dejando atrás la imaginativa visión de Rachel. También en primera persona aparece Megan, la supuesta feliz pareja de Scott, que efectivamente no es tan feliz como imagina Rachel. Pero Megan tampoco consigue que el lector se ponga de su parte, y esto  no es una crítica negativa hacia la novela, sino todo lo contrario. Acostumbrados a amar a los personajes de las novelas, en La chica del tren no ocurre, no se produce ese vínculo entre lector y personajes y siempre las veremos desde cierta distancia, seguramente porque las vemos desde el tren. La tercera en discordia, la tercera voz o la tercera protagonista es Anna, la esposa del exmarido de Rachel.

Y te estarás preguntando, ¿pero cuál es la trama de La chica del tren? Adelantamos que hay una desaparición y una investigación policial. Pero la propia estructura de la novela hace que sea muy difícil comentar algunos aspectos sin reducir la intriga. Así que lo dejamos ahí. Tres mujeres, tres versiones, pero la misma historia. Este tren no lo puedes perder.

Laura Vélez

El Rescate de David Malouf

Lo que Homero no cantó.

La editorial Libros del Asteroide nos presenta “Rescate” de David Malouf. El escritor australiano se recrea en uno de los pasajes más conmovedores de la “Ilíada” como es el rescate del cuerpo de Héctor. Aquiles y Príamo frente a frente superando sus distancias, acercándose en sus realidades que resultan no ser tan distintas.

El rescate según Homero

El último canto de la “Ilíada” está dedicado al episodio en el que Príamo se introduce en el campamento aqueo para recuperar el cuerpo de su hijo Héctor. Recordar que el héroe Aquiles había matado al hijo de Príamo y, haciendo flaco favor a su condición de héroe y guerrero, se dedicó durante doce días a ultrajar el cadáver de Héctor. Lo llevó a su campamento en contra de todas las normas y cada día arrastraba su cuerpo por el polvo. ¿Por qué este ensañamiento que ni mortales ni dioses aprobaban? Héctor había matado en combate a Patroclo, por quien Aquiles sentía un amor especial.

Homero nos cuenta que los dioses están escandalizados ante el comportamiento de Aquiles y deciden intervenir instando a Aquiles a que devuelva el cuerpo de Héctor. De igual manera, son los dioses quienes proponen a Príamo que se acerque como suplicante a Aquiles y, llevando un gran número de riquezas, negocie el rescate del cuerpo de su hijo.

Así lo hace Príamo. Se arma de valor y espera a que llegue la noche para adentrarse con su carro lleno de riquezas en el campamento aqueo. Por suerte, Hermes velará por su seguridad hasta que se encuentre en la tienda de Aquiles. Es entonces cuando Homero nos muestra la escena de un anciano Príamo suplicante ante un Aquiles atormentado por la pérdida de su amigo Patroclo, pero emocionado por esa muestra de amor entre padre e hijo que está presenciando.

Aquiles, conmovido, acepta el rescate y devuelve a Príamo el cuerpo de su hijo Héctor, al que después de doce días, los dioses han mantenido intacto como si acabase de morir.

El rescate según David Malouf

David Malouf centra su novela en este episodio del rescate contado por Homero y nos cuenta lo que éste no nos contó. Malouf se detiene en las figuras de los dos personajes Aquiles y Príamo, en sus sentimientos más que en sus acciones, o seguramente, en los sentimientos que producen sus acciones. Asumiendo el texto de Homero, lo trasciende y desentraña las auténticas emociones de lo que allí ocurrió.

Aquiles roto por el dolor de la muerte de Patroclo; Príamo roto por el dolor de la muerte de Héctor. Vencedor y vencido, soberbio y suplicante, ambos se acercan demasiado ante la pérdida.

Aquiles que no termina de aceptar su destino de héroe glorioso y muerte cercana; Príamo que no consigue aceptar su fracaso en la derrota de su pueblo. Aquiles reconociendo que sus impulsos de héroe son crueles y le alejan de los hombres; Príamo despojándose de sus atributos reales físicamente y con ello se aproxima al mundo de los hombres.

En su encuentro, desprovisto el uno de su papel de héroe y el otro de su papel de rey, salen a la luz sus realidades, tan débiles como el resto de la humanidad, tan constreñidos por el papel que se les ha asignado, tan impotentes ante su destino que finalmente será el mismo.

La diferencia entre las dos versiones radica en que la “Ilíada” nos presenta la versión de Homero, con la emoción del mejor aedo, pero con la distancia del que cuenta lo que les ocurrió a otros. Por el contrario en “Rescate”, las emociones surgen desde los propios personajes, convirtiendo el rescate del cuerpo de Héctor en una excusa para rescatarse ellos mismos de su destino, de su propia vida.

Laura Vélez

Vía: Volver a Grecia

El asesinato de Sócrates de Marcos Chicot

Caminamos por las calles de la Atenas de época clásica de la mano de mano del finalista del Premio Planeta 2016.

Un contexto histórico como la época clásica, un lugar tan atrayente como Grecia y un protagonista tan influyente como Sócrates son los ingredientes con los que Marcos Chicot ha cocinado magistralmente esta novela digna de premio. El asesinato de Sócrates es una de esas delicias narrativas que es un placer degustar.

Con una narración fluida en tercera persona, la novela conjuga varios escenarios y varios personajes de forma que invita a seguir la lectura de forma incansable. El regalo de Marcos Chicot es que permite al lector imaginarse perfectamente la vida en la Atenas de época clásica. Y la pericia con la que presenta las calles y los lugares emblemáticos de la capital griega hace posible un traslado imaginario desde el sofá hasta el lugar de los acontecimientos.

Pero vayamos con el personaje. Sócrates, uno de los personajes más influyentes en la Historia de la Humanidad, se nos antoja la mejor compañía para disfrutar de esta novela que gira en torno a un oráculo que predice la muerte del filósofo y que señala con cierta claridad a su asesino. Pero cuidado con los oráculos porque su claridad siempre está teñida de ambigüedad.

Entre las páginas de la novela nos encontramos con personajes de la talla de Pericles o Alcibíades, ambos figuras destacas de la vida política de la Atenas clásica. Pero también a escritores como Aristófanes y Eurípides que juegan un papel central en la suerte del filósofo Sócrates. Tan inevitable como presentar la Atenas de la época, es conocer la antagónica Esparta y así el autor nos lleva de una ciudad a otra alternando la narración bélica con el misterio. No falta tampoco una historia de amor para que esta novela lo tenga todo.

Aventura, misterio, guerra, amor…los personajes reales se mezclan con otros que no por ficticios carecen de peso en el asesinato de Sócrates. La búsqueda incansable del futuro asesino de Sócrates, que es en realidad el tema central de la novela, se ramifica en la rivalidad entre Atenas y Esparta, no solo en la guerra que enfrentaba a ambas ciudades, sino en esas dos formas diferentes de organización social y política.

Tampoco faltan en la novela reflexiones filosóficas y políticas que ya se hacían los atenienses del S. V y que hoy siguen vigentes en cuanto no llegamos a un acuerdo sobre el verdadero significado de la democracia. Justicia, bondad y destino ruedan desde las páginas de la novela hasta nuestras conciencias. Pero, sobre todo, acción. Las acciones de unos y otros que conducen inevitablemente a un destino ya marcado por los dioses y revelado en un oráculo con interpretación abierta y sujeta al error.

Laura Vélez

El laberinto junto al mar de Zbigniew Herbert

En la tierra de Zeus el plan de viaje lo marca el Olímpico.

Muchos han sido los que se han sentido fascinados por Creta y pocos los que han podido explicar dónde se encuentra la magia que te hechiza y te une para siempre a esa isla. Zbigniew Herbert (1924-1998) consigue como nadie condensar la esencia cretense en este frasco de palabras que es El laberinto junto al mar. La editorial Acantilado nos permite disfrutar de estos ‘Apuntes de un viaje por Grecia’ o ‘En la patria de los mitos’, que son los títulos alternativos que propuso el escritor polaco Zbigniew Herbert para su “laberinto junto al mar”. Un laberinto que tiene su punto de partido en la Creta minoica y que comienza, como no podía ser de otra manera, en un barco rumbo a Creta.

Herbert va diseccionando a través de sus casi 300 páginas los orígenes de la civilización occidental. En su recorrido por Grecia, se detiene especialmente en la Creta minoica, sus frescos y su significado aportando detalles interesantes en una narrativa amena y, en ocasiones, irónica, que te va atrapando como en una tela de araña. Y como en una tela de araña, de la Creta minoica, del Minotauro y de su laberinto, de Cnossos, de tablillas y de Arthur Evans, el libro se traslada a Santorini en un auténtico crucero de lujo a través de la historia griega, que es también la historia de la humanidad.

El barco de Zbigniew Herbert nos lleva también al Peloponeso, a esa Esparta desolada donde hay que poner a trabajar la imaginación para recordar tiempos pasados. Olimpia es una parada obligada en este viaje por Grecia para trasladarnos después a la Grecia más clásica, al siglo de Pericles y a la adorada Acrópolis, que es objeto de un exhaustivo recorrido por sus vivencias. Las vivencias de un edificio capaz de mantenerse en pie a pesar de las guerras que la han rozado en todo este tiempo.
No tienen desperdicio las anécdotas que encontramos en El laberinto junto al mar. A propósito de la Acrópolis, Herbert nos cuenta cómo Marco Antonio, el mismo que enamoró a Cleopatra, alimentaba su ego en el año 39 a. C. celebrando unos esponsales, dignos del mejor espectáculo televisivo, con la mismísima Atenea en la Acrópolis. Joyas como esta anécdota están estratégicamente escritas en las páginas de este laberinto que también se ocupa profusamente de Delfos y su oráculo, de Apolo y de sus pitias. Pero como no solo de Grecia vive el hombre, Herbert analiza en sus últimos capítulos los “desconocimientos” acerca de los etruscos, para poner el broche final con una clase de latín.

No se puede pedir más a este laberinto de historias, datos, anécdotas y reflexiones, porque el placer de su lectura solo aumenta las ganas de perderte en él, de perder el hilo y no salir jamás de El laberinto junto al mar.

Artículo publicado en Grecia en los Libros

Laura Vélez