Yo he venido aquí a hablar de mi libro

Parafraseo al inolvidable Francisco Umbral para hablaros de ‘Aterrizaje de emergencia’, mi primera novela, la primera pero no la última, espero. ¿Me acompañáis en este viaje?

La nuestra no es una historia de amor. Es una historia de viajes, amistad y sexo. Tres amigas viajan hasta Creta para olvidar su pasado y reconciliarse con su presente. El viaje a la isla de Creta supone una catarsis en la que se encuentran con ellas mismas, con los dioses, con hombres sin nombre y con el placer. Un viaje interior que se convierte en una aventura vital. Esto es un Aterrizaje de emergencia y lo encontráis aquí.

Aterrizaje de emergencia

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En un post anterior ya os conté cómo empezaba mi novela. Empieza así. Y continua con Natalia, Isabel y Marta conociéndose, creando una gran amistad entre ellas y haciendo frente común para intentar entender de qué va esto de ser feliz. Esto de ser feliz va de superar el pasado, de reservar al amor una parcela de la vida pero teniendo bien claro que la vida es mucho más. Que no puedes dejar en manos de nadie tu felicidad, que es cosa muy tuya. Y de relativizar el desamor porque tampoco es tan importante.

La novela es también un viaje. Unas vacaciones en Creta en las que nuestras protagonistas disfrutan a lo grande mientras van recordando algunos episodios de su pasado, esos que las han marcado, esos que quieren relativizar o directamente olvidar. Como compañeros del viaje se encuentran con los dioses griegos, ¡qué mejor compañía!, con las gentes de Creta que las acogen, cómo no, con su característica hospitalidad y con hombres sin nombre para no robarles protagonismo. A ellas, que son las que importan.

Sexo. Nuestras protagonistas están de vacaciones en la isla de Zorba y lógicamente tienen sexo. Sexo abundante y variado. Que la vida está para disfrutarla, que están solteras pero no han hecho ningún voto de castidad, que tienen sus necesidades y que además quieren divertirse y gozar. No solo el sexo, muchos placeres más están representados en esta novela, porque aquí hemos venido a disfrutar. Y aunque se trate de un aterrizaje de emergencia, hemos llegado a nuestro destino sanas y salvas. Y sin miedos.

Publicar una novela y no morir en el intento

Publicar una novela es como tener un hijo, que me perdonen las madres del mundo por mi ignorancia, pero todo lo que escucho a las mujeres sobre la maternidad se puede trasladar a escribir y publicar una novela. Es una novela muy deseada, ha sido una decisión muy meditada, me ha costado meses gestarla o lo que es el proceso de escritura y también he sufrido las consecuencias de esa gestación en forma de dolencias físicas de diferente grado de preocupación. El parto ha sido más duro todavía con la autopublicación a ciegas, aprendiendo a maquetar a marchas forzadas (aprovecho para pedir comprensión por los errores que pueda haber). Y todos los detalles técnicos que han retrasado su nacimiento. Hoy por fin está aquí. Mi criatura. Mi aterrizaje de emergencia y estamos todos a salvo.

Luego vienen las alegrías que te da la criatura, sangre de tu sangre. Escrito con el corazón y dejándote el alma y la piel en su creación. Las palabras de apoyo, la ilusión compartida con los que más te quieren, el consuelo cuando la criatura no te deja dormir, los hombros para lloriquear, los brazos para sujetarte cuando no puedes más. Porque también hay penas. Y un detalle revelador: escribir y publicar tu primera novela es el mejor medidor de la amistad sincera. Gracias a todos los que habéis estado ahí.

Gracias

Me gustaría aprovechar este espacio para los agradecimientos. Lo típico, a la familia y a los amigos, pero eso ellos ya lo saben. Tal vez no sepan lo agradecida que estoy toda mi gente del Facebook porque sin su apoyo ya me habría rendido hace tiempo. Al equipo de Diario Femenino, al del principio, al de después y al de ahora por confiar siempre en mí. A todos los que en mayor o menor medida han soportado mis alardes de diva y mi inestabilidad emocional. También a todos los que me han abandonado en el camino, por qué no. Y, por supuesto, a todos aquellos que aún sin saberlo me han inspirado y ahora se pasean por las páginas de este Aterrizaje de emergencia.
Gracias.

Pero como yo he venido aquí a hablar de mi libro, podéis adquirir Aterrizaje de emergencia en Amazon en este enlace.

Laura Vélez

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Los besos que te hacen más feliz

Parece que hay un Día Internacional del Beso y también un Día del Primer beso, de ahí que nos hayamos acordado a estas alturas de que no teníamos ninguna oda al beso. Y eso no se puede consentir. Pasamos un poco del primer beso y de todo el mito que le rodea, lo mismo que de esa primera vez que tienes relaciones sexuales porque generalmente no hacen historia por méritos propios, sino por ser la primera vez. Pasamos de ellos porque tenemos otros besos mejores para recordar y otros más que aún nos quedan por dar.

Esto es un beso

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El beso de buenos días, el beso de buenas noches, el beso de bienvenida, el beso de despedida, el beso tímido, el beso apasionado, el beso sin beso, el beso que te folla…todos los besos cuentan, hasta esos besos que no diste. ¿Qué es un beso? Un beso es la forma de comunicarse que tienen los labios. Los labios hablan, los labios chupan, los labios succionan sentimientos, palabras y alimentos. Las funciones de los labios son de lo más versátiles, aunque la mejor de todas ellas es la de besar.

Se besa de labios a labios. Pero los labios también pueden besar la frente, los párpados, la nariz, el cuello, los hombros, la espalda. Y el resto. Los labios saben besar a otros labios y al resto de la piel, desde el principio hasta el final. Incluso saben besar al aire. Esos labios que se lanzan a lo lejos o esos otros que evitan las mejillas y se quedan en un limbo corporal. Sea como sea, se trata de besos.

Nos gustan los besos sin más. No necesitamos una excusa para hablar de los besos, pero es que nos han contado ¡ay¡ que los besos te hacen más feliz. Y nos hemos propuesto comprobarlo. Besar y ser besadas, besar todos los días, besar a la pareja, a los amigos, a la familia. Besar a ese desconocido que te has ligado en un bar. Cuidado con los desconocidos, que los besos nunca se roban. En cambio, sí se pueden pedir como cantaba Pepe Risi en aquella canción: ‘Dame un beso, eres como la espuma de mar’

Para qué sirven los besos

Los besos también tiene su utilidad práctica. A ver si pensabas que en esta vida se besa por besar. Pues también, también. Pero además el beso tiene innumerables beneficios para la salud, como mejorar la circulación sanguínea y actuar como analgésico. Incluso se observan potentes estimulantes en los besos a la hora de mejorar la autoestima y se rumorea que los besos bien dados, los besos con ganas, adelgazan. Todo sea por mantener la línea.

Las funciones del beso son variadas. Besos para decir ‘te quiero’, besos de consuelo, besos de alivio, besos también de adiós. Los besos mantienen la conexión entre dos personas. Hablamos de amor o de cualquier otro tipo de relación interpersonal. Los besos sirven para decir ‘estoy aquí contigo’ y también para decir otras cosas más íntimas. Los besos sirven como preliminares, el aperitivo, entre plato y plato. Besos con la boca llena. Pero sobre todo, los besos sirven para ser feliz.

Muchos besos.

Laura Vélez

 

 

El SEO que domina el mundo

Los que escribimos textos en Internet llevamos intuyendo desde hace tiempo el nuevo orden mundial. El SEO domina tu vida, aunque no te des ni cuenta, aunque no sepas qué es el SEO.

Si no sabes lo que es el SEO, no te preocupes, que yo te lo contaré. Cuando empecé a escribir para revistas online, entendí a la primera que escribir en Internet no es lo mismo que escribir para ti, para una publicación en papel o para la revista de la Universidad. Más por intuición que por formación, comprendí que la escritura en Internet tiene algunas particularidades.

La primera particularidad es el párrafo. Se imponen los párrafos más cortos porque leer en una pantalla un párrafo largo te da una sensación de infinitud que es contraria a la naturaleza de Internet, a donde acudes precisamente por su inmediatez. Que el lector no vea el final del párrafo en su pantalla hará que piense que se va a eternizar leyendo ese artículo y lo más seguro es que abandone la página. Malo.

La segunda particularidad es el lenguaje. Más conciso y más sencillo. Cierto es que te puedes permitir algunos alardes de cultureta para darle un poco más de consistencia al texto, pero el lenguaje en Internet ha de ser asequible a cualquier nivel de comprensión. O casi a cualquiera. Porque el objetivo del texto es que llegue a todo el mundo. Si el lector cree que el lenguaje es demasiado técnico o incomprensible, abandonará la página. Malo.

La tercera particularidad es que no te puedes andar por las ramas, algo que a mí me encanta hacer, al menos en el primer párrafo. Ese primer párrafo corto y escrito en un lenguaje sencillo ha de contener la información esencial para el lector, es decir, aclararle sin divagaciones lo que se va a encontrar en los siguientes párrafos cortos. Si no se lo aclaras al principio, el lector abandonará la página. Malo.

Luego hay que tener en cuenta otros aspectos lógicos que varían según el tipo de texto que escribas. La fluidez, contrastar la información, información veraz, enlaces o links a otros artículos de interés, el tono, tener en cuenta al mayoritario público potencial y, por favor, que no se nos olvide: párrafos cortos.

Con todas estas instrucciones en mi mente, aún me quedaba una particularidad más de escribir en Internet, una en la que no cabe la intuición y que a veces se lleva mal con el resto de las premisas que necesita un texto para ser decente gramaticalmente hablando. Se trata del SEO. El caballo de batalla de todos los redactores y fuente inagotable de pesadillas.

Pero qué es el SEO

La Wikipedia nos arroja algo de luz sobre qué es exactamente el SEO (Search Engine Optimization): ‘El posicionamiento en buscadores, optimización en motores de búsqueda u optimización web es el proceso técnico mediante el cual se realizan cambios en la estructura e información de una página web, con el objetivo de mejorar la visibilidad de un sitio web en los resultados orgánicos de los diferentes buscadores. También es frecuente encontrar la denominación en inglés, search engine optimization, y especialmente sus iniciales SEO’.

Espero que haya quedado claro. Por si acaso no, SEO es todo ese trabajo entre bambalinas, en mente y en teclado, que hace que tu texto sea del gusto de Google y se adapte a la perfección a sus volubles criterios para un mejor posicionamiento. Ya hemos señalado que el fin último de un texto en Internet es que sea leído por el mayor número de personas posible y esto solo se consigue si el texto está bien posicionado, esto es, si aparece entre las primeras opciones cuando realizas una búsqueda en Internet. Que el texto además sea útil y esté bien escrito ya se considera un milagro. Aquí lo que importa es el posicionamiento.

Y para un SEO perfecto, el redactor debe intuir, conocer o buscar las palabras clave del texto, las keywords. Aquí es cuando cambia tu vida, la del redactor de forma consciente y la del lector de forma inconsciente. Las palabras clave adquieren una importancia tal en nuestras vidas que últimamente me he dado cuenta de que cada vez más gente habla en SEO o solo comprende si la hablas en SEO.

‘Hablar en SEO’ es acortar las frases, ser conciso, utilizar un lenguaje asequible al nivel cultural más bajo y, especialmente, introducir palabras clave. Porque no solo el lector, el oyente también se queda con las palabras clave. En un mundo donde estamos más pendientes del teléfono móvil que de nuestro interlocutor, las palabras clave son las únicas capaces de conseguir la atención.

Haz la prueba. Tú estás hablando, divagando como solías hacer en la era previa a Internet y la persona que está a tu lado asiente con la cabeza y hace como que te escucha mientras contesta un Whatsapp, pone tres ‘like’ en Facebook o sube a Instagram la foto de las cervezas que os estáis tomando. De pronto tú cambias el tono, acortas las frases y ¡zas! metes así como por casualidad una palabra clave, la que creas digna de interés para tu interlocutor. Y tu interlocutor levanta la vista de su Smartphone y te mira. Bravo. Has conseguido llamar su atención gracias a una palabra clave que ni siquiera venía a cuento en lo que estabas diciendo.

Pero ahí está, el poder de las palabras clave también en una conversación. Una vez que has conseguido la atención que mereces, ahora que ya tienes un buen posicionamiento, solo te queda mantenerla, no vaya a ser que tu interlocutor decida que lo que hablas no es de su interés y se busque otra página. Así que recuerda, frases cortas, palabras clave y no hagas pausas, que no tenemos tiempo que perder.

Laura Vélez

Rincones de Cantabria: el laberinto de Villapresente

Buscamos rincones especiales para perdernos por Cantabria y nada mejor para perderse que un laberinto. Una propuesta diferente y original para unas vacaciones en la Cantabria Infinita.

Puestos a elegir el mejor destino turístico para Semana Santa, debemos plantearnos si queremos convertir estas vacaciones en inolvidables o viajar para cubrir el expediente o lo que ahora llaman ‘postureo’. Por aquí preferimos disfrutar a lo grande descubriendo rincones especiales y de esos el norte de España está repleto. En esta ocasión nos vamos hasta Villapresente a perdernos en el laberinto.

Descubriendo el laberinto de Villapresente

Por si el lector no se había dado cuenta, nos encantan los laberintos, cuyo máximo exponente ha sido, es y será el laberinto del Minotauro. Pero hay un pequeño problema con nuestro laberinto preferido y es que está en Creta, un lugar que no podemos visitar tantas veces como quisiéramos. Sin embargo, empeñados en perdernos en un laberinto, hemos encontrado otro más cerca, el laberinto de Villapresente en Cantabria.

Este es un laberinto diferente y nos aseguran que carece de Minotauro en su centro, lo que resulta bastante tranquilizador. Pero también es un laberinto complicado, enrevesado, como buen laberinto. Estamos hablando de 4.000 pinos de unos 2 metros de altura cuidadosamente distribuidos en 5.000 m cuadrados para que el visitante se pierda cuanto quiera entre los árboles. Encontrar la salida de este laberinto es difícil, dicen, pero ahí está la gracia.

Aunque en caso de que el visitante se rinda o se haya dejado el hilo de Ariadna en casa, siempre puede llamar por teléfono al Dédalo de este particular laberinto, Emilio Pérez, que estará disponible para localizar y ubicar a cualquiera que quiera darse por vencido. Pero inténtalo una vez más, seguro que la salida está más cerca de lo que crees.

Nos fascina tanto este inmenso laberinto de árboles, como la historia que encierra su creación. Emilio Pérez ideó esta construcción para atraer turistas a su finca y darle a su hija la posibilidad de llevar un negocio propio, algo que sin duda logrará a juzgar por el interés que ha generado el laberinto de Villapresente en todos los medios antes incluso de su apertura. (Recordar en este punto que el laberinto abrirá al público a partir del 8 de abril)

Hay otros laberintos, pero no son tan grandes. Hay otros laberintos, pero no son tan verdes. Si no fuera suficiente el atractivo de pasar una tarde desconectados del mundo perdiéndonos en plena naturaleza, podemos añadir ganas con la perspectiva de una visita a la cercana localidad de Santillana del Mar, la villa de las tres mentiras porque ni es santa, ni es llana, ni tiene mar, pero sí tiene un encanto especial y un interés turístico y cultural de los que te hacen volver al norte en cada oportunidad.

Foto: Vía Facebook Laberinto de Villapresente

Laura Vélez

Cuando tu pareja cambia de repente

Una vez tuve un novio adorable. Se llamaba…no me acuerdo cómo se llamaba, pero era un amor. Salíamos con las manos entrelazadas o paseábamos agarrados de la cintura. Me miraba, me sonreía, me besaba y cuando me abrazaba, yo me estremecía desde el alma hasta las lágrimas. Éramos muy felices, era mi sueño de novio, adorable, sexy, sociable, cariñoso, funcional y el sexo…el sexo bien, gracias. Pasamos seis meses de amor inimaginable, pero un día pasó algo terrible.
Me fui a pasar el fin de semana con mi mejor amiga y, durante mi ausencia, un extraterrestre llegó desde el espacio exterior, se plantó en casa y engulló a mi novio. Claro está que no vi todo eso, pero sí que noté a mi vuelta cierta transformación en mi novio adorable. Estaba, por así decirlo, menos adorable.
Pasaron los días y fui comprobando que apenas podía reconocer a mi novio adorable. Se comportaba de forma extraña, apenas me miraba, se olvidaba de sonreírme, de decirme que me quería y llegó el día en que dejó de dormir conmigo porque estaba más cómodo en el sofá. Decía. Y yo le creía pero con suspicacia. Pero es que yo todavía no sabía que se lo había comido un extraterrestre.
Me di cuenta de que era un extraterrestre el día que mi novio empezó a despreciarme y a gritarme. Porque cuando me gritaba de su cabeza salían unos rayos verdes y amarillos. Y todo el mundo sabe que cuando los extraterrestres se irritan emanan un resplandor verde y amarillo. Ahí me di cuenta yo, que no era mi novio adorable, sino un extraterrestre.
– ¿Quién eres tú y por qué te has comido a mi novio adorable?- le decía yo a aquel tipo que tenía enfrente.
Y el cabrón del extraterrestre se reía y se reía. Y se reía más cuando me empezaban a salir las lágrimas de la impotencia.
– ¡Devuélveme a mi novio adorable!- así le suplicaba yo a aquel ser inhumano.
Pero el extraterrestre no tenía compasión ni de mí ni de mi novio adorable, que estaba acurrucado en la vesícula podrida del extraterrestre sin poder moverse pero viéndolo todo.

¿Que por qué os cuento todo esto? Porque el cambio repentino en una pareja es un fenómeno que no por inexplicable deja de ser muy frecuente. Y seguimos con la duda, y seguimos muy bien sin saber qué hacer. Y además, seguimos analizando el extraño suceso en este artículo de Diario Femenino.