Mujeres sin hijos: la maternidad como opción, no como obligación

Cuando era niña nunca jugué a la mamás. Jugaba con muñecas, como todas las niñas de mi edad, pero prefería a la Barbie y a la Nancy antes que a cualquier muñeco bebé que lloraba y hasta se podía hacer pipí. Nunca tuve vocación de madre y hoy, entrando ya en la cuarentena, sigo sin tenerla. Lo que sí tengo es un problema a la hora de dar explicaciones cuando me preguntan por el tema de los hijos. ¿Por qué no quieres tener hijos?

La gente te hace esta pregunta con escepticismo mezclado con horror y cierto temor a que, a mi edad, esa pregunta me haga daño por no haber podido procrear. Porque en realidad no quieren aceptar que no es que no pueda, es que no quiero. A veces intuyo también cierta envidia cuando descubren mi seguridad al decirles que tengo los mismos motivos para ser madre que para no serlo, que la maternidad no es una obligación sino una opción (oh, qué descubrimiento para algunos).

Que he elegido no ser madre de la misma forma que elegí lo que quería estudiar, el trabajo que quería tener y el lugar donde quería vivir. Pero no todo el mundo entiende que una persona elija su vida. Por suerte cada vez más gente se da cuenta del inmenso poder que tienen en sus propias vidas, de que son ellas mismas quienes deben hacer elecciones, esto lo quiero, esto no lo quiero, que cada vez que eliges algo también descartas otra cosa, pero que al final, tu vida es lo que tú has elegido. Lo que tú has decidido. Y esto tan sencillo como elegir lo quieres en la vida y lo que no quieres es lo que no entienden todas esas personas que se han dejado llevar por las circunstancias, por las imposiciones sociales y por el qué dirán.

En pleno siglo XXI las mujeres sin hijos aún levantan suspicacias y surgen todo tipo de rumores a su alrededor. La gente se vuelve loca buscando motivos y elaboran enrevesadas teorías sobre tu vida por el mero hecho de no poder encasillarte en ningún sitio. Ovejas negras o descarriadas que no siguen las línea marcada. ¿De verdad es necesario hacer preguntas a estas alturas? Las mujeres no somos madres por naturaleza. Somos madres por elección. Si quieres leer más sobre mujeres sin hijos, puedes hacerlo en mi artículo de Diario Femenino.

Laura Vélez

Los propósitos de Año Nuevo que no vas a cumplir. ¡Feliz 2017!

Nos empeñamos en hacer listas con propósitos de Año Nuevo y lo hacemos esperanzadas por cumplirlos. Sin embargo, la experiencia nos dice que no, que es probable que no logremos cumplir ni uno. ¿Por qué seguimos haciendo listas de buenos propósitos?

Día 2 de enero

Despierta. Has superado la resaca de Nochevieja, las Navidades están en su recta final y un Año Nuevo se presenta con todos sus días dispuesto a ponerte a prueba. A ti y a tu coherencia vital. Es hora de levantarse y ponerse a trabajar. Agarras la lista de propósitos de Año Nuevo y miras de arriba abajo y de abajo arriba buscando uno de esos propósitos que puedas cumplir ya. No hay tiempo que perder.

Tal vez es un buen día para apuntarte al gimnasio, pero resultaría muy evidente que eres de esas personas poco constantes que solo se acuerdan de Santa Bárbara cuando llueve. O del gimnasio cuando se han puesto a comer durante dos semanas como si no hubiera mañana. Pero el mañana siempre llega. El mañana ha llegado hoy y ese pantalón pugna por adaptarse a tus nuevas formas postnavideñas. No lo dejes todo en manos del gimnasio y de tu fuerza de voluntad y aprovecha las inminentes rebajas para comprarte ropa que puedas ponerte sin necesidad de aguantar la respiración.

Lo siguiente en la lista es dejar de fumar. Puedes ocuparte de este asunto mañana, porque hoy todavía tienes tabaco y no es cuestión de tirarlo.

¿Inglés? Antes de lanzarte a buscar un curso que se adapte a tus horarios piensa en el dinero que podrás ahorrarte si en lugar de asistir a un aburrido curso de gramática inglesa te dedicas a aprender inglés en tu propia casa, sin levantarte del sofá y disfrutando de tus series favoritas en versión original subtitulada. Es el método perfecto para ti. Este propósito está a punto de cumplirse.

Vamos con la dieta. Imposible empezar hoy cuando todavía quedan sobras de la cena de Nochevieja y todos esos turrones y mazapanes que te asaltan desde cada rincón cuando menos te lo esperas. Pero siempre puedes acompañar los dulces de algún zumo natural o de esos preparados tan de moda a base de productos naturales. La premisa es que sea natural, lo natural mola, lo natural es sano. Que engorda igual, pero es natural.

Por qué no debes tomarte los propósitos de Año Nuevo tan en serio

¿Qué más tienes en esa lista? Ser más organizada, ser más paciente, llamar a tus primas, quedar con tus amigas del instituto, olvidarte de tu ex, hacer un blog, buscar un trabajo nuevo…Ante todo mucha calma.

No te agobies, no debes tomarte tu lista de propósitos de Año Nuevo como si fueran los 10 mandamientos, no te presiones que tienes todo el año por delante. No, en realidad tienes toda la vida por delante para cumplir los que quieras cumplir. Piensa en cuántos de esos propósitos de Año Nuevo realmente te harán sentir mejor y cuántos son casi impuestos por las convenciones sociales. Elimina todos aquellos que no hayan salido de tu interior o de tu corazón puro y sin interferencias exteriores. Y no te apresures a cumplir lo que queden en tu lista. Ya sabes que lo hay que disfrutar es el camino y no tanto el destino final.

Para no sentirte culpable puedes practicar un ejercicio de autoayuda que consiste en revisar tu interior. Eres una mujer independiente, ser independiente y no dejarte influir por la opinión de los demás es lo que te hace feliz. La gente te quiere porque eres auténtica, no van a pedirte que además seas coherente. Mira otra vez esa lista de propósitos de Año Nuevo, haz con ella una bolita y lánzala lejos de ti, eso te hará comprender de una vez por todas que el camino hacia la felicidad no es ser una persona rígida, sino muy muy flexible y adaptable a las circunstancias.

Laura Vélez