Cuando tu pareja cambia de repente

Una vez tuve un novio adorable. Se llamaba…no me acuerdo cómo se llamaba, pero era un amor. Salíamos con las manos entrelazadas o paseábamos agarrados de la cintura. Me miraba, me sonreía, me besaba y cuando me abrazaba, yo me estremecía desde el alma hasta las lágrimas. Éramos muy felices, era mi sueño de novio, adorable, sexy, sociable, cariñoso, funcional y el sexo…el sexo bien, gracias. Pasamos seis meses de amor inimaginable, pero un día pasó algo terrible.
Me fui a pasar el fin de semana con mi mejor amiga y, durante mi ausencia, un extraterrestre llegó desde el espacio exterior, se plantó en casa y engulló a mi novio. Claro está que no vi todo eso, pero sí que noté a mi vuelta cierta transformación en mi novio adorable. Estaba, por así decirlo, menos adorable.
Pasaron los días y fui comprobando que apenas podía reconocer a mi novio adorable. Se comportaba de forma extraña, apenas me miraba, se olvidaba de sonreírme, de decirme que me quería y llegó el día en que dejó de dormir conmigo porque estaba más cómodo en el sofá. Decía. Y yo le creía pero con suspicacia. Pero es que yo todavía no sabía que se lo había comido un extraterrestre.
Me di cuenta de que era un extraterrestre el día que mi novio empezó a despreciarme y a gritarme. Porque cuando me gritaba de su cabeza salían unos rayos verdes y amarillos. Y todo el mundo sabe que cuando los extraterrestres se irritan emanan un resplandor verde y amarillo. Ahí me di cuenta yo, que no era mi novio adorable, sino un extraterrestre.
– ¿Quién eres tú y por qué te has comido a mi novio adorable?- le decía yo a aquel tipo que tenía enfrente.
Y el cabrón del extraterrestre se reía y se reía. Y se reía más cuando me empezaban a salir las lágrimas de la impotencia.
– ¡Devuélveme a mi novio adorable!- así le suplicaba yo a aquel ser inhumano.
Pero el extraterrestre no tenía compasión ni de mí ni de mi novio adorable, que estaba acurrucado en la vesícula podrida del extraterrestre sin poder moverse pero viéndolo todo.

¿Que por qué os cuento todo esto? Porque el cambio repentino en una pareja es un fenómeno que no por inexplicable deja de ser muy frecuente. Y seguimos con la duda, y seguimos muy bien sin saber qué hacer. Y además, seguimos analizando el extraño suceso en este artículo de Diario Femenino.

El mito del Andrógino o la teoría de la media naranja en el amor

El mito del andrógino nos los cuenta Platón en ‘El Banquete’ por boca del cómico Aristófanes. Una teoría para volver a creer en el amor verdadero.

Si a estas alturas ya piensas que a tu media naranja se la ha exprimido otra persona o que tu media naranja sigue colgada en el árbol tratando de madurar o que en realidad eres un medio limón y por eso no hay forma de que encajes con una media naranja, queremos darte un consejo: Sigue buscando. Porque según la antigua leyenda del andrógino, hay una mitad por ahí destinada a ti. Lo que no dice la leyenda es dónde buscarla.

La naturaleza andrógina de los seres humanos

 

El mito del andrógino nos lo cuenta Platón en “El Banquete”, aunque por boca del siempre genial Aristófanes. El cómico nos descubre la antigua naturaleza humana que explica precisamente el motivo por el que nos pasamos la vida intentando encontrar a “esa persona”, a nuestra mitad, a nuestra media naranja o lo que viene a ser el amor verdadero.Parece ser que hubo un tiempo en que los seres humanos eran andróginos, unos seres de doble naturaleza, con un cuerpo circular de dos rostros, cuatro brazos, cuatro piernas, dos pares de órganos sexuales… en fin, seres redondeados que podían caminar en cualquier dirección, mirar hacia dos lados y con una fuerza multiplicada por dos.

Eran seres humanos completos y se diferenciaban en tres sexos. Había algunos plenamente masculinos, que eran descendientes del sol; había otros plenamente femeninos, que eran descendientes de la tierra; y los restantes tenían características masculinas y femeninas y eran descendientes de la luna. Esta diferenciación entre sexos de los seres andróginos explicará más adelante la homosexualidad y la heterosexualidad con fundamentos más lógicos que los que esgrimen algunos sectores de la sociedad actual.

Divide y vencerás

El caso es que estos seres andróginos poseían una fuerza importante, que en algunos casos podía equipararse a la de los titanes, y un buen día se organizaron para rebelarse contra los dioses Olímpicos. Los dioses no sabían muy bien qué hacer, porque si eliminaban a los seres humanos no tendrían quién los adorara, así que no podían liquidarlos. Pero sí podían reducir su fuerza.

Zeus cogió su rayo y partió a los andróginos por la mitad. No contento con desgajarlos, se ocupó de poner a cada mitad bien lejos la una de la otra de suerte que no pudieran encontrarse. Fue Apolo, fiel defensor de la belleza, el que se ocupó cuidadosamente de coser la herida del corte dejando la piel perfectamente lisa con el único remate final del ombligo.

En busca del verdadero amor

Desde entonces los seres humanos buscamos a nuestra otra mitad, esa que completa nuestra antigua naturaleza tal y como nos cuenta Aristófanes “Yo me estoy refiriendo a todos, hombres y mujeres, cuando digo que nuestra raza solo podría llegar a ser plenamente feliz si lleváramos el amor a su culminación y cada uno encontrara el amado que le pertenece retornando a su antigua naturaleza”.

El asunto da para muchas interpretaciones y en un mundo donde cada vez es más difícil no tanto encontrar, pero sí soportar a tu media naranja, donde la soltería es un valor en alza y donde parece bastante claro que la felicidad no es cosa de dejar en manos de otra persona, no parece que este mito del andrógino vaya a tener mucho éxito. Sin embargo, hay una cosa clara cuando encuentras a tu otra mitad, aunque solo sea temporalmente, y también nos lo descubre Aristófanes “¿Acaso lo que desean no es estar juntos lo más posible el uno del otro, de modo que ni de noche ni de día se separen el uno del otro?”.

Laura Vélez

Especial San Valentín. Celebrar o no el Día de los Enamorados

Se acerca San Valentín y llegan los nervios porque el día de los enamorados puede desembocar en una apoteósica discusión de pareja. Y los solteros ¿qué?

-Cariño, podríamos hacer algo especial por San Valentín

– Por supuesto que no. Ya sabes que me parece una celebración consumista y sin mucho sentido porque el amor se demuestra cada día.

Los detractores de San Valentín

Con muchas variantes y anexos esta es la discusión tipo que tienen muchas relaciones de pareja cuando se acerca este Día de San Valentín o Día de los enamorados. Mientras los aficionados a esta fecha empiezan con los preparativos para pasar un día de lo más especial con su pareja, los detractores sacan a relucir los viejos argumentos año tras año. Y no solo en San Valentín.

Los detractores del Día de San Valentín son los mismos que se indignan por celebrar Halloween y, a veces, la Navidad. Que son tradiciones impuestas por la cultura norteamericana, dicen, como si no vinieran celebrándose el Día de los muertos y el solsticio de invierno desde las culturas más primitivas. No, las celebraciones de Halloween y la Navidad no las inventaron los americanos.

Ni el Corte Inglés. Que ese es otro de los argumentos por los que tantas y tantas personas se niegan a celebrar estas festividades. Ellos se niegan a participar de un acto que fomenta el consumismo sin sentido mientras se recuestan en su sofá de Ikea para ver su programa favorito en su Smart Tv. Pero celebrar San Valentín…no, por favor.

Además, dicen, el amor hay que demostrarlo todos los días. Y ahí estamos de acuerdo. Pero preguntamos, ¿de verdad demuestras tu amor por tu pareja todos los días?, ¿se lo demuestras algún día, acaso? Porque tal vez, solo tal vez, estaría bien que por un día cedieras en favor de una ilusión de tu pareja.

Quién fue San Valentín

Pero vayamos a por la información para intentar convencer a todos esos escépticos del Día de los Enamorados que no se trata de una novedad impuesta por la sociedad de consumo. San Valentín, como su propio nombre indica era un santo. Y en verdad debía serlo porque se dedicaba a casar en secreto a parejas enamoradas saltándose la prohibición de las leyes del imperio romano. Sí, no estamos hablamos de ayer. San Valentín vivió en Roma allá por el siglo III y en cuanto el emperador Claudio se enteró de sus labores celestinas lo martirizó hasta convertirlo en santo.

Origen del día de San Valentín

Tenemos así situado al patrón de los enamorados en una época muy lejana, mucho antes de que se inventaran los centros comerciales y la cultura de USA llegara a nuestras vidas. Porque el amor, sin duda, es atemporal. Prosigamos. Parece que fue un 14 de febrero el día del fallecimiento de este santo protector de los enamorados y, aunque no hay documentos que lo demuestren, también parece que fue muy pronto cuando las parejas decidieron conmemorar el aniversario de la muerte de San Valentín.

Lo que sí está más claro es que la fiesta en cuestión fue instaurada por el papa Gelasius I en el año 496 en sustitución de unas fiestas paganas llamadas Lupercalia que estaban dedicadas a la fertilidad, por lo que nos podemos imaginar cómo acababan aquellas fiestas que no debía alejarse mucho de la forma en que acaba algún que otro San Valentín en pareja hoy en día.

Más tarde, pero también hace mucho, mucho tiempo, el poeta inglés Chaucer menciona el 14 de febrero como Día de los Enamorados en su poema ‘Parlamento de los pájaros’. (‘Porque era el día de San Valentín, cuando cada pájaro viene a escoger a su pareja’) Corría el año 1382 y supuso el pistoletazo de salida para celebrar por todo lo alto San Valentín.

Qué pasa con los solteros en San Valentín

Esperamos con esto haber resquebrajado, aunque sea un poquito, la férrea convicción de aquellos que no están dispuestos a celebrar San Valentín aun sabiendo que a su pareja le encantaría. Podemos añadir, para su tranquilidad, que celebrar el Día de los Enamorados no requiere ningún gasto extra, tan solo se trata de un guiño de amor.

Llegamos a la cuestión más espinosa sobre este Día de los Enamorados: ¿qué pasa con los solteros en San Valentín? Como las tradiciones tienden a ser inclusivas, los solteros ya no tienen que quedarse mirando a las apasionadas parejas cómo se besan bajo la lluvia de febrero con una rosa en la mano. San Valentín celebra el enamoramiento, pero también el amor en general y de ahí que la amistad también entra dentro de este día especial.

Y aquellas personas solteras no por vocación, sino por accidente, y que están buscando el amor de su vida, que estén atentas el Día de San Valentín. Deben levantarse el 14 de febrero antes del amanecer y la primera persona con la que crucen la mirada por la calle, esa será su persona especial, su amor para siempre o hasta que dure. Así que cuidado con quién te encuentras el próximo 14 de febrero.

Laura Vélez

Los 10 mandamientos de la convivencia en pareja

Antes o después la mayoría de las parejas se plantean la convivencia. Vivir juntos está rodeado de grandes leyendas urbanas respecto al desastre que supone para el amor. Descubrir al otro en toda su naturalidad puede traer sorpresas desagradables en forma de defectos irreconciliables e insoportables, pero la sorpresa también puede ser en forma de hallazgo de ese compañero de vida con el suavizar la crudeza del día a día.

Hablamos en serio, aunque sin perder el sentido del humor, de los encuentros y desencuentros que puede provocar la convivencia. En fondo siempre confiamos en el amor, pero por si acaso hemos elaborado los 10 mandamientos de la convivencia en pareja que son de obligado cumplimiento y que puedes leer en Diario Femenino.

La diferencia entre un compañero de vida y un novio

No vendría mal revisar el concepto tradicional de pareja porque a la vista está que no funciona de forma saludable. Saludable es una palabra que utilizamos menos de lo que deberíamos aplicado al amor. Sin embargo, su contrario, que es tóxico, está a la orden del día en cuestión de relaciones.

Es precisamente lo que queremos evitar, las relaciones tóxicas donde pierdes tu libertad, tu independencia y tu personalidad en nombre de un amor mal entendido. Tener un novio no es lo negativo, lo negativo es la idea que tenemos de lo que es un novio. O una novia. Por eso introducimos el concepto de compañero de vida en contraposición al novio convencional que viene al rescate de ese amor saludable del que hablábamos antes.

Por unas relaciones más saludables apostamos por un compañero de vida antes que por un novio (aunque al final la terminología ceda el paso a la práctica). Un compañero de vida con el que el amor, el cariño, el respeto, la admiración, el apoyo y la química sean bidireccionales y con el que no quepa la manipulación, la anulación, el chantaje emocional no los celos. Te explico más acerca del compañero de vida en Diario Femenino.

Laura Vélez